El 4 de abril de 1975, dos jóvenes entusiastas de la informática, Bill Gates y Paul Allen, fundaron una pequeña empresa de software en Albuquerque, Nuevo México (Estados Unidos).
Lo que comenzó como una colaboración para desarrollar un lenguaje BASIC para el ordenador personal Altair 8800, derivó en una de las compañías más influyentes en la historia de la tecnología. Medio siglo después, Microsoft continúa siendo un actor clave en un sector en constante transformación, destacando hoy por su papel protagonista en ámbitos como la computación en la nube, la inteligencia artificial y, en menor medida, la computación cuántica.

De Altair a la hegemonía del PC
El primer gran hito de Microsoft fue el acuerdo con MITS, fabricante del Altair 8800, para proporcionar un lenguaje de programación. Aquello le abrió la puerta al mundo de los ordenadores personales. Pero el verdadero punto de inflexión llegó en 1980, con el acuerdo con IBM para desarrollar un sistema operativo para sus PCs. El producto, basado en una licencia adquirida del sistema QDOS, se convirtió en MS-DOS, marcando el inicio de una etapa de dominio casi absoluto en el mercado del software para ordenadores personales.
El lanzamiento de Windows en 1985 consolidó esta hegemonía. A pesar de que antes había nacido el Macintosh de Apple y su interfaz gráfica, Microsoft supo imponer su propuesta a través de una combinación de estrategia comercial agresiva y una creciente base de desarrolladores. Versiones posteriores como Windows 95, XP o Windows 10 marcaron etapas clave en la evolución del sistema operativo, que en 2025 continúa liderando con una cuota de mercado superior al 71%.

Caídas, fracasos y capacidad de adaptación
A pesar de sus éxitos iniciales, Microsoft también ha protagonizado sonoros fracasos. Su apuesta por el navegador Internet Explorer, aunque inicialmente exitosa, terminó desbancada por Chrome y Firefox. Bing no ha logrado posicionarse frente a Google, a pesar de su reciente apuesta por la IA, y el esfuerzo por competir en el sector móvil con Windows Phone fue abandonado tras años de escasa aceptación.
La era de Steve Ballmer al frente de la compañía (2000-2013) coincidió con estos vaivenes. Aunque durante su mandato Microsoft mantuvo ingresos sólidos, sus acciones se depreciaron hasta un 30% en promedio. Sin embargo, el nombramiento de Satya Nadella como CEO en 2014 marcó un antes y un después. Bajo su liderazgo, la compañía giró hacia una estrategia más centrada en servicios y plataformas cloud, dejando atrás la visión centrada en Windows.

"Me he encontrado reflexionando sobre cómo Microsoft se ha mantenido como una empresa importante década tras década en una industria sin valor de franquicia", apunta Satya Nadella, presidente y CEO de Microsoft. "Y me doy cuenta de que se debe a que, una y otra vez, cuando los paradigmas tecnológicos han cambiado, hemos aprovechado la oportunidad de reinventarnos para seguir siendo relevantes para nuestros clientes, nuestros socios y nuestros empleados. Y eso es lo que estamos haciendo de nuevo hoy", señala Nadella.
El ascenso de Azure y la nube como eje estratégico
Una de las decisiones más determinantes en esta nueva etapa ha sido la apuesta por la computación en la nube. Azure, la plataforma cloud de Microsoft, se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos para la compañía, con una cuota de mercado del 21%, solo superada por Amazon Web Services. Desde servicios de infraestructura hasta herramientas de inteligencia artificial, Azure representa el núcleo del nuevo modelo de negocio de Microsoft, con una tasa de ingresos anualizada de 13.000 millones de dólares en IA.
No obstante, los últimos resultados presentados en enero de 2025 han generado ciertas dudas en el mercado. Aunque la compañía superó las previsiones en ganancias por acción e ingresos globales, el crecimiento de Azure fue inferior al esperado (31% frente al 33% previsto), y sus estimaciones para el siguiente trimestre se situaron por debajo del consenso del mercado. Este ajuste se ha reflejado en una caída del 10% en el valor de sus acciones en lo que va de año.
Alianzas estratégicas y liderazgo en inteligencia artificial
La asociación con OpenAI ha sido otro de los grandes movimientos estratégicos de Microsoft. Tras dos inversiones iniciales en 2019 y 2021, la compañía anunció en enero de 2023 una tercera inversión multimillonaria, valorada en hasta 10.000 millones de dólares. Esta colaboración ha permitido integrar modelos avanzados de lenguaje como GPT-4 en productos clave como Copilot o la suite Microsoft 365, ampliando las capacidades de productividad mediante inteligencia artificial generativa.
En este contexto, Microsoft se posiciona como uno de los líderes de la carrera por la inteligencia artificial aplicada al entorno empresarial. Sin embargo, el mercado mantiene cierto escepticismo sobre la sostenibilidad de estos desarrollos, especialmente en un entorno donde la competencia y la regulación se intensifican.

Además de la nube y la IA, Microsoft ha apostado por el desarrollo de tecnologías emergentes como la computación cuántica. A través de Azure Quantum, la empresa ofrece acceso a simuladores y hardware cuántico, con un enfoque particular en cúbits topológicos, que prometen una mayor estabilidad frente a los errores habituales en este tipo de sistemas. Aunque esta tecnología aún está en una fase temprana, se vislumbra como clave en futuras aplicaciones en criptografía, modelado de fármacos e inteligencia artificial.
Solo en las últimas dos décadas, las acciones de Micrsofot han ganado más de un 1.453% en valor
Desde su salida a bolsa en 1986, cuando sus acciones comenzaron a cotizar a 21 dólares, Microsoft ha multiplicado su valor de forma exponencial. En 2025, la compañía alcanza una capitalización de mercado de 2,8 billones de dólares, situándose como la segunda más valiosa del mundo. Solo en las últimas dos décadas, sus títulos han ganado más de un 1.453% en valor.
Cincuenta años después de su fundación, Microsoft sigue siendo un actor central en la industria tecnológica. Su historia está marcada por una capacidad única de adaptación a los cambios de paradigma, incluso tras derrotas significativas. En un contexto dominado por la inteligencia artificial y la computación en la nube, el gigante de Redmond parece decidido a seguir marcando el ritmo de la innovación global.
¡Felices 50 años, Microsoft!